HISTORIA DE UN GLOBERO FANTASMA

Nos remontamos al año 1998. Estando en Aracena de veraneo me buscaron en plena feria de Agosto para presentarme al primo de la novia de un amigo mío. El motivo era que el chaval montaba en bicicleta y quería salir conmigo. Esto aquí puede parecer un poco raro porque yo siempre he sido un “don nadie”; pero en Aracena (aunque está feo que yo lo diga) hubo un tiempo en que tuve cierta fama como el ciclista que más andaba. De manera que cuando alguien quería probarse en Aracena con quien le decían que tenia que salir era conmigo.

El caso es que el nota desde el principio me vendió que era de Sevilla, que llevaba 5000 Km. en no sé cuanto tiempo, etc, etc. Vamos que él se creía que andaba; lo que pasa que siempre salía solo… y esto ya me dio que pensar. Si nunca te pruebas con nadie puedes estar muy engañado respecto a lo que tú te crees que andas… Pues nada, quedamos para el día siguiente en hacer una ruta por la Sierra.

Al día siguiente salimos. En el camino de ida la verdad que el chaval se portó. Sólo lo solté en la última cuesta. Insisto en que era una época en la que yo más o menos andaba (lo digo por los nuevos que sólo me han conocido siendo un carro de polos). Tenía 25 años, estaba corriendo… fue el año en que gané la social de Las Palomas del Pedal, hice octavo en la carrera de La Palmera… en fin, yo nunca he sido un tío de ganar carreras pero creo que objetivamente me defendía… ¡O por lo menos dejadme que me lo crea!; en estos momentos en que ya no ando ni para atrás…

Bueno, el caso es que en el camino de vuelta le dio un pajarón y eso enmascaró un poco los resultados. Pero el tío seguía insistiendo en que a él las cuestas no se le daban tan bien, que iba mejor en Sevilla, etc. Total, tanto se pavoneaba y tan seguro parecía de lo que andaba (o de lo que él creía que andaba) que le dije: “Si de verdad te quieres probar donde tienes que ir es a La Vuelta al Aljarafe”. Y le expliqué lo que era. Quedamos en que en Septiembre, cuando yo volviera de las vacaciones, me llamaría para venirse conmigo a esa famosa Vuelta al Aljarafe.

Tardó unas semanas pero efectivamente me llamó y se vino a dar La Vuelta al Aljarafe de la tarde del jueves 17 de Septiembre de 1998. Quieras que no me sentía un poco responsable de él y, aunque se conocía el recorrido, le di un par de claves de los sitios donde normalmente se corría y era bueno estar atento. De poco le sirvió y es que (y leo textualmente): “en Castilleja ya iba sufriendo… y eso que hoy no venia El Gallo”. En el repecho de Salteras ya se había quedado, pero yo me quedé a esperarle para intentar engancharle de nuevo. Cuento que me pegue toda la recta de Salteras a Olivares tirando y que al final enganché yo en el repecho de Olivares pero lo solté en el arreón final. Hizo lo que ahora conocemos como un “al carajo”…

Pues todavía me decía el nota en el Amasijo que se había quedado porque “le habían cogido descuidado” con los repechos y todo eso, y que en el camino de vuelta (que ya no hay repechos) ya no se quedaría. Cuanta inocencia…

A la vuelta debía venir ya “listo de papeles” porque cuento que ya le tuve que pegar varios empujones antes de Almensilla. Fue a la salida del pueblo, el tramo que antes se llamaba “de rotonda a rotonda”, donde se ponían a 60, donde definitivamente explotó como un triquitraque en un “al carajo” de los que hacen afición; y ya no lo vimos más. Bueno no, volvería a aparecer en Sanlucar al jueves siguiente diciendo que había aprendido la lección, que se quedó porque era el primer día, etc… Y se volvió a quedar otra vez “en el mismo sitio y a la misma hora”. Y ésta vez sí que fue la definitiva, eso terminó con su moral para siempre y no volvió por aquí nunca más. Y es que una cosa es venir a la VAJ y otra muy distinta quedarse. Un día puede venir cualquiera pero los que se apuntan cada Sábado son tíos de muchos quilates, con mucho aguante dentro y fuera de la carretera, con muchos “pelos en los huevos”, machos cabrios, legionarios, Seals, fanáticos de la Paris-Roubex, etc, etc, etc…

En defensa del chaval diremos que también la época en la que le dio por venir a probarse era menuda. Las Vueltas al Aljarafe de las tardes de aquellos años del Gallo, de los Monterior, etc; cuando a menudo veníamos 40 tíos de vuelta, eran las más exigentes que yo he conocido, probablemente sólo superadas (rectificadme si me equivoco) por las VAJ de los últimos tiempos donde el listón ya se ha puesto por las nubes con el personal haciendo unos entrenamientos casi de profesionales que yo no he conocido en la vida.

Sin embargo, por otro lado, si en vez de presumir tanto de lo que él se creía que andaba hubiera sido más humilde para reconocer que no era así, y se hubiera puesto a mirar a su alrededor podría haber aprendido muchísimo. Y es que La VAJ es tan dura al principio como agradecida a largo plazo con los que se enganchan a ella y vienen con asiduidad. Así, puedo decir que no conozco a ningún integrante de la VAJ que no haya mejorado como ciclista. Eso sí, hay que tener paciencia para aguantar al principio, humildad para aceptar aprender de los que saben más que tú, perseverancia para seguir viniendo y tiempo para adaptarse e ir cogiendole el tranquillo… Y por supuesto te tiene que gustar esta manera de entender el ciclismo, que no le pasa a todo el mundo.

Bueno, pues ya lo sabéis, el que se quiera probar, el que quiera saber lo que de verdad anda, el que quiera “correr una carrera encubierta” (sin dorsales pero con salida y meta; y ahora hasta puntos)… ya sabe donde tiene que venir. Y es que la mítica VAJ no es dura y exigente por su recorrido, sino por sus integrantes, algunos de los mejores ciclistas de Andalucía, y por la velocidad que le imprimen a la carrera sin perdonar una siquiera. No penséis que no os quedareis porque no haya subidas, porque igual os quedáis en el llano, en un repecho, en un ataque, en una emboscada, en una estrategia, en un abanico, en el lanzamiento del sprint o donde menos lo esperéis… Y es que LA VAJ ES CICLISMO EN ESTADO PURO.

Eso sí, si superáis la prueba podéis ir donde queráis, si no os quedáis aquí podéis ir a cualquier carrera sin miedo que mas que aquí no os van a hacer sufrir…

Un saludo a todos.

P.D. ¿Y qué sería de aquel globero fantasma, que no lo he vuelto a ver ni en Sevilla ni en Aracena?

David Taquini

Por David Taquini

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